CIEN
SONETOS DE AMOR
(1959)
xxv
Antes de
amarte, amor, nada era mío:
vacilé
por las calles y las cosas:
nada contaba
ni tenía nombre:
el mundo
era del aire que esperaba.
Yo conocí
salones cenicientos,
túneles
habitados por la luna,
hangares
crueles que se despedían,
preguntas
que insistían en la arena.
Todo estaba
vacío, muerto y mudo,
caído,
abandonado y decaído,
todo era
inalienablemente ajeno.
Todo era
de los otros y de nadie,
hasta que
tu belleza y tu pobreza
llenaron
el otoño de regalos.