Poemas de Federico Garcia Lorca.

APARTE

La sangre de la noche
va por las arterias
de los surtidores.
¡Oh qué maravilla
de temblor!
Yo pienso
en ventanas abiertas,
sin pianos
y sin doncellas.

¡Hace un instante!
Todavía la polvareda
se mece en el azul.
Hace un momento.
¡Dos mil siglos!
Si mal no recuerdo.

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