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¡Mar latino!
Entre las torres blancas
y el capitel corintio
te cruzó patinando
la voz de Jesucristo.Guardas gestos inmortales
y eres humilde.
Yo he visto
salir marineros ciegos
y volver a su destino.¡Oh Pedro de los mares,
oh magnífico
desierto coronado
de vides y olivos!Cadaqués, abril de 1925.