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El sol con sus cien cuernos
levanta el cielo bajo.
El mismo gesto repiten
los toros en la llanura.
La pedrea estremecida
de los viejos campanarios
despierta y pone en camino
al gran rebaño del viento.
En el río ahora comienzan
las batallas de los peces.
Alma mía, niño y niña.
¡¡Silencio!!